viernes, 3 de mayo de 2013

Under


Under
Under, yes,
In labyrinths never constructed,
Ghost-specter-haunted,
Betrayed oaths that´ll never forgive;
The place where all things forgotten
Flyless or simply broken,
Spent their condemns
In the wish
To would have woken…

Before falling under, under…

My Land



The tears, the lust,
The riddles and the songs;
All that I behold in my heart,
All that I am and ever will be
Sets free at night.

The fear, the joy,
The dreams that I´ve lost,
All I dread and love and hide,
Walks free with no boundaries
In the moonlit land of night.

jueves, 2 de mayo de 2013

No necesito un dios.


No necesito un dios ni un premio o condena.
Quiero un mundo donde las serenatas sean imperfectas.
Donde los océanos sean intrazables.
No necesito un dios. No lo quiero.
El único en el que creo es el que existe en una constelación paralela
Y gemela
Que decidió jugarme un bromita al inventarme como su personaje.
Qué cínicas sus musas.
No necesito un dios: yo puedo crear por mí misma.
Puedo vivir milenios en mis cicatrices de tinta.
No necesito un propósito: sólo existencia pura.
No quiero excusas. No quiero justificaciones absurdas,
De niños tanteando a oscuras.
Existimos. Eso es todo.
Nos hacemos leyenda por nosotros mismos y nosotros nos haremos inmortales.
Las leyendas existen porque primero las contaron.
Quien decidió trascender así, con palabras, ¡qué locura!
No necesito un dios.
Sólo una pluma.

                                                                    <Es el país de la luna oscura
Es la habitación deshabitada
Es la más bella criatura
Es la dama descorazonada>

[El cantar de la luna oscura, Mägo de Oz]

miércoles, 1 de mayo de 2013


Estoico. Es la única palabra. Estoico observando las llanuras en llamas, los lamentos de lo que queda. Viendo morir a amigos y vecinos y hombres por igual; ignorando que son hermanos. Hay en su ceño fruncido el eco de su dolor, pero no más: su rostro magnánimo permanece estoico. Vive en tiempos remotos, pero contempla lo mismo. Porta espalda y yelmo, pero lucha por lo
mismo. No hay nada noble en morir por tu país o tu religión.
Al final, la única vencedora, la devoradora, es la muerte. Y el guerrero, estoico aún así, lo sabe.

Y las luces cegadoras del paisaje urbano me apuntaban sin piedad, y el aroma somnífero de la asquerosa contaminación se sentía hasta los dedos de mis pies, y yo sólo quería huir, pero, ¿de quién quería huir?
     De todos, de todo, del mundo, de mí misma. No era sólo por los factores externos, eran también todas las cosas dentro de mi cabeza, de mis recuerdos: la incongruencia de las personas, su falta de tolerancia, su soberbia. Odiaba al mundo, podía sentirlo cada vez que veía a alguien pasar, lo odiaba sin  conocerlo; pero también me odiaba a mí, era igual a ellos.
      Esa amargura me llenaba la boca. ¿Qué iba a cambiar mi caminata? Nada. Entonces, ¿importaba? Quizá si hubiera alguien para verlo. Amargura y amargura, mate básica; ¡puf! Dulzura. Quizá eso era lo que importaba. No odiar al mundo, sino mezclarme, ahogarme en él hasta que aprendiera a nadar. Ahogarme, ahogarme, hasta encontrar un navío en el lecho marino. No odiar el mundo, sino ser parte de él y así sentirlo más gentil, más conocido en esa oscura contaminación, y tener a un testigo a mi lado.
      Alguien que caminara conmigo y en vez de criticar y seguir caminando a mi lado en indiferencia; alguien que en vez de criticar y seguir caminando sin querer ni poder cambiar nada, sin brindarle a nadie consuelo; alguien que en vez de caminar y criticar, levantara la mirada, me girara la cabeza y dijera: “No hay porque huir de nada. Sólo sigue caminando. Voy a tu lado.”

jueves, 25 de abril de 2013


¡Te damos este tiempo, mortal,
Bébetelo, es tuyo,
Nunca olvides el secreto!

Vivirás, matarás,
Perderás y te levantarás,
Pero nunca lo olvides,
¡no hay premio!

Forja tu sendero,
Encuentra tu motivo, tu razón,
Quien haga los instantes eternos
Encuentra un testigo,
Un alma, un ancla,
                                                                                    Quien te haga lo efímero eterno.